En la era digital, las estafas telefónicas se han convertido en una amenaza constante. Recibir llamadas de personas que se hacen pasar por empleados de entidades bancarias, llamadas perdidas que al devolverlas pueden costar tarifas desorbitadas, suplantaciones de identidad o premios y ofertas de trabajo falsas con las que pretenden estafarnos, son noticias cada vez más habituales que se han convertido en motivo de preocupación y miedo.
El miedo a caer en estas redes de estafa está llevando a muchas personas a evitar contestar llamadas de números desconocidos. Sin embargo, esta precaución puede tener un coste inesperado: la pérdida de oportunidades laborales.
¿Cómo resolver el dilema? ¿Seguridad a costa de oportunidades?
La seguridad es primordial, pero ¿qué pasa cuando el miedo a ser estafado nos impide avanzar profesionalmente?
Muchas empresas utilizan llamadas telefónicas para contactar con candidatos y no contestar puede significar perder una entrevista o una oferta de trabajo.
Consejos que pueden ayudarnos a que el miedo no afecte a nuestras oportunidades profesionales:
- Incluir en nuestro currículum y junto al número de teléfono un horario de contacto y estar pendiente del teléfono en este horario.
- Incluir en nuestro currículum la preferencia por otro canal de comunicación: incluyendo por ejemplo la frase “preferible primer contacto por correo electrónico” y asegurarnos de revisar siempre ese correo de contacto. De este modo, además de poder comprobar la empresa desde la que nos remiten el correo y la propuesta en cuestión, también podremos responder pidiendo el número desde el que nos van a llamar después.
- Si ofrecemos a los reclutadores varios canales de comunicación, por ejemplo, número de teléfono, whatssapp, correo electrónico, o cualquier otro, asegurarnos de que al menos dos veces al día revisamos todos ellos.
- Activar el contestador: Ahora este servicio no tiene coste en la mayoría de las compañías y nos permite tener un mensaje de voz profesional y revisarlo regularmente. Los estafadores no suelen dejar mensajes, pero si lo hacen, podemos comprobar el número o la propuesta de la llamada antes de devolverla o no.
- Llevar un registro de las ofertas a las que nos hemos presentado: en qué portales o aplicaciones, el nombre del puesto o puestos, la empresa encargada del reclutamiento y si lo sabemos, la empresa final contratante.
- Solicitar siempre una identificación clara del hablante y de la empresa desde la que nos llama antes de continuar con la llamada. Si no estamos seguros, solicitar el envio de un correo y cortar la llamada. Si la oferta de empleo es genuina, quien nos llama debería tener nuestra dirección de mail en el curriculum y no necesitará pedírnoslo.
- Utilizar aplicaciones de identificación de llamadas, en muchos casos ofrecidas por las propias compañías de telefonía, o bien tener en tus favoritos páginas online de identificación de números de teléfono sospechosos, ( como por ejemplo http://www.quienhallamado.es/ o bien http://www.listaspam.com/. que ofrecen servicios gratuitos para identificar números sospechosos y donde no hace falta registrarse.
- Desconfiar de ofertas demasiado buenas para ser ciertas: Si algo suena demasiado bueno para ser cierto, es porque probablemente no lo es. Desconfía de supuestos premios u oportunidades laborales fantásticas donde te solicitan datos personales o cantidades de dinero, por pequeñas que sean, para poder acceder a ellas.
Es crucial saber encontrar un equilibrio entre protegernos de estafas y no cerrar puertas a nuevas oportunidades laborales. La clave está en ser cautelosos, pero también proactivos en nuestra búsqueda de empleo y no dejarnos vencer por el miedo.
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