¿Qué son los ajustes razonables?
Los ajustes razonables son adaptaciones o modificaciones en el entorno, la organización o las herramientas de trabajo para que una persona pueda desempeñar el puesto en igualdad de condiciones, siempre que no supongan una carga desproporcionada para la empresa.
Dicho de forma simple: pequeños cambios que eliminan barreras.
💡 Importante: un ajuste razonable no cambia la esencia del puesto, sino que facilita que puedas realizarlo de manera efectiva.
Ejemplos de ajustes razonables habituales
A veces imaginamos grandes adaptaciones, pero en la práctica muchos ajustes son pequeños, baratos y fáciles de implementar.
A) Organización del tiempo y ritmo de trabajo
- Flexibilidad de entrada/salida (por transporte, medicación, fatiga, etc.)
- Pausas breves planificadas
- Turnos adaptados o estabilidad de horario
- Teletrabajo parcial o días concretos
- Reparto de tareas que requieren más esfuerzo en momentos de mayor energía
B) Entorno físico y accesibilidad
- Puesto accesible (rampas, ascensores, pasillos, ubicación cercana a baño accesible)
- Mesa regulable, silla ergonómica, reposapiés
- Ajustes de iluminación o reducción de reflejos
- Reducción de ruido (ubicación, paneles acústicos, auriculares)
C) Herramientas y tecnología
- Software lector de pantalla o ampliación de letra
- Dictado por voz o teclado adaptado
- Subtítulos en reuniones, transcripción automática
- Avisos visuales o vibratorios (en lugar de solo sonoros)
- Herramientas para organizar tareas (recordatorios, apps de planificación)
D) Comunicación y forma de trabajo
- Instrucciones por escrito además de verbales
- Anticipación de agenda/reuniones (para preparar temas)
- Reuniones más cortas o con descansos
- Confirmación de objetivos por email/Teams
- Un referente para dudas durante el onboarding
✅ Consejo: cuanto más concreto sea el ajuste, más fácil es que la empresa diga “sí”.
¿Cuándo conviene pedirlos?
No hay un único momento perfecto. Depende de si el ajuste es imprescindible desde el principio o si puede acordarse más adelante.
Tres momentos habituales:
- Antes de la entrevista (si necesitas accesibilidad para asistir o realizar pruebas)
- En la entrevista (si influye en cómo desempeñarás el puesto desde el día 1)
- Cuando el proceso avanza / preincorporación (si prefieres hablarlo con más confianza o con RR. HH.)
💡 Regla rápida:
- Si el ajuste es necesario para participar en el proceso, pídelo cuanto antes.
- Si es para optimizar tu desempeño, puedes esperar al momento en que haya interés real por tu candidatura.
Cómo pedirlos sin miedo: el método “Impacto + Ajuste + Beneficio”
Este enfoque evita que el tema suene “personal” y lo lleva a terreno profesional:
- Impacto en el trabajo (sin detalles médicos)
- Ajuste específico (simple y viable)
- Beneficio (mejora tu desempeño y aporta al equipo)